¿Qué es la Anorexia Nerviosa?

La Anorexia Nerviosa es un Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA) grave que se caracteriza por una obsesión por el peso y la comida. La persona experimenta un elevado rechazo a mantener un peso normal. Esto se acompaña de un miedo intenso a ganar peso y una percepción distorsionada de la propia imagen corporal. Para lograr el control del peso, existe una restricción alimentaria importante, lo que conduce a una pérdida de peso significativa o incluso hasta un peso corporal peligrosamente bajo. Esto puede generar consecuencias devastadoras para la salud si no se trata a tiempo.

Tabla de contenidos

Métodos de Control de Peso en la Anorexia Nerviosa

Estas conductas afectan la salud física y emocional de la persona afectada.

Las estrategias para el control de peso incluyen la restricción alimentaria, dietas milagrosas, ayuno, ejercicio excesivo o hiperactividad. También pueden recurrir al vómito autoinducido, al uso incorrecto de laxantes u otros medicamentos para manejar el peso corporal, como ocurre en la Bulimia Nerviosa. Todas estas conductas pueden causar una amplia variedad de complicaciones médicas que llevan a un estado de salud deplorable y una calidad de vida negativa.

En algunos pacientes puede estar presente el atracón subjetivo. Esto quiere decir que se experimenta una sensación de falta de control ante una ingesta de alimentos mínima o incluso reducida. En cambio, en el atracón objetivo también hay una pérdida de control, pero la cantidad ingerida es significativamente mayor a lo habitual en un lapso corto de tiempo. Se debe diferenciar con el Trastorno por Atracón, ya que en este caso existe un consumo de alimentos sin tener hambre (debido a que es un regulador emocional) y después aparece un sentimiento de culpa.

Este Trastorno Alimentario no solo afecta al aspecto físico y mental de quién lo padece, sino que también se ve afectada su familia, su círculo social y los distintos aspectos de su vida.

Factores de Riesgo de la Anorexia Nerviosa

La Anorexia Nerviosa se puede manifestar por múltiples razones, las cuales pueden ser genéticos, psicológicos, biológicos, sociofamiliares y culturales.

1. Genética y Biología.

Los factores genéticos pueden cobrar mucha importancia, al igual que los factores ambientales. El incremento del riesgo de tener un Trastorno Alimenticio es de hasta 10 veces más cuando se tiene un familiar con Anorexia nerviosa. En gemelos, el efecto genético puede explicar el 56% del riesgo de padecer esta enfermedad de salud mental. Los Trastornos Alimentarios familiares ocurren en un gran porcentaje por el peso de la predisposición genética.

Desde ciertas características biológicas, se generan desequilibrios hormonales y alteraciones en los neurotransmisores, y se manifiestan algunas anomalías en el sistema nervioso central (principalmente cerebro), que facilitan el desarrollo de este trastorno.

Debido a la alimentación restrictiva y/o el extenso historial de dietas junto con la deshidratación, se producen efectos negativos a nivel cerebral. Existe una disminución significativa en el volumen del cerebro, afectando distintas estructuras, pero sin cambios en el número de neuronas.

A nivel hormonal, se origina un desequilibrio tal que propicia la pérdida de masa ósea. En algunos casos, hay ausencia de la menstruación en mujeres (amenorrea), mientras que en los hombres se ve afectado el desarrollo sexual. También se altera el ciclo normal del sueño, disminuye el vaciamiento gástrico debido a que se ven afectados los músculos del estómago (atonía gástrica). Esto genera cansancio, debilidad general, hipotermia y pérdida real del hambre.

Desde la perspectiva de los neurotransmisores, se ve afectada la serotonina y dopamina, lo cual se traduce en una mayor incidencia de enfermedades psiquiátricas como depresión, ansiedad y trastorno obsesivo compulsivo.

A medida que se recupera el peso, la mayoría de las alteraciones se resuelven. Sin embargo, la pérdida de la densidad ósea no se regenera, y podrían generarse cambios irreversibles en la maduración sexual femenina y masculina.

2. Personalidad y Rasgos Psicológicos.

Ciertos rasgos de personalidad pueden aumentar la susceptibilidad. Las altas tasas de trastorno por ansiedad y rasgos obsesivos-compulsivo en la infancia como perfeccionismo, rigidez, hiper-responsabilidad, inseguridad, gran autocontrol y conductas apegadas a las reglas. Las personas suelen mostrar un elevado nivel intelectual, así mismo logran obtener un excelente rendimiento académico, deportivo y laboral. Cabe destacar que su autoexigencia es tal que logran tener estos excelentes resultados aun estando cansados y con una disminución significativa en la concentración y memoria.

Tienen rasgos dependientes, una baja autoestima, son introvertidas y presentan mucha dificultad para expresar y reconocer las emociones (alexitimia) sobre todo en situaciones de conflictos que ocurren en todo ámbito de la vida (familiar, amoroso, interpersonal, social, académico, laboral, deportivo, etc.). Comúnmente se describen como «una persona modelo que no da ningún tipo de problema».

Los pacientes suelen ser altamente selectivos y ambivalentes en las relaciones personales, generalmente tienen una baja interacción social.  Constantemente se encuentran en un estado depresivo, irritables y lábiles emocionalmente. Resalta la necesidad de aprobación y complacencia hacia otros y no prioriza sus necesidades propias o internas. Resalta un pensamiento de «todo o nada». 

También presentan un historial de muchos años de evolución con distorsión de la imagen corporal y problemas de control corporal. 

Debido a todos los rasgos personales anteriormente descritos, se genera el escenario propicio para tener un control excesivo sobre la comida, el peso corporal y el consumo específico y limitado de calorías. Toleran excelentemente la sensación de hambre, al punto de evitar escucharla y tienen la capacidad de cumplir a cabalidad la actividad física, aunque se esté considerablemente cansado.

3. Factores Ambientales y Sociales.

La exposición constante a internet, a las redes sociales y a los medios de comunicación, se consideran un elemento importante en el inicio y el mantenimiento de los trastornos alimenticios.

Al promover de manera constante una imagen corporal poco realista, se genera una fuerte presión sociocultural sobre cómo debería lucir el cuerpo. Además, se refuerza la idea de que hacer ejercicio, seguir dietas estrictas y controlar el hambre son métodos simples para modificar la apariencia física y que, si se cumplen a la perfección, permitirán alcanzar el cuerpo deseado. Esto lleva a pensar que, si alguien no logra esos resultados, es únicamente su responsabilidad, sin considerar otros factores externos que también influyen.

Las relaciones con los pares (compañeros, amigos y/o familiares conocidos), son un aspecto muy relevante en el riesgo de los trastornos de la alimentación. Los constantes comentarios y críticas hacia el cuerpo por su parte, pueden generar una insatisfacción en la imagen corporal. La presión social para estar delgado y querer alcanzar un ideal de delgadez, especialmente cuando se tiene un índice de masa corporal elevado, puede llevar a realizar dietas restrictivas y aumentar el riesgo de desarrollar un Trastorno de Conducta Alimentaria.

El ambiente familiar también puede aumentar el riesgo de su desarrollo. La sobreprotección, la rigidez, el elevado control, la incapacidad de resolver conflictos, los problemas de comunicación, un alto nivel educativo y expectativas muy altas en los hijos actúan como factores influyentes. Por otro lado, si los padres presentan actitudes negativas hacia la comida y/o el peso (gordofobia), tienen insatisfacción con su propio cuerpo, son perfeccionistas o han tenido trastornos alimentarios u otras enfermedades mentales como la depresión, el trastorno bipolar o la ansiedad, puede aumentar aún más el riesgo.

4. Experiencias Traumáticas.

El maltrato infantil, los problemas de alcohol y drogas de los padres y/o el acoso pueden aumentar la vulnerabilidad de padecer un desorden alimentario.

El maltrato infantil se describe como cualquier forma de abuso o abandono que afecta a los menores de 18 años. Integra todo tipo de maltrato (físico, afectivo, abuso sexual, descuido, negligencia, entre otras) que puedan generar un daño a la salud, desarrollo y/o la dignidad del menor de edad o poner en peligro la vida. El victimario tiene una relación de responsabilidad, confianza o poder (Organización Mundial de la Salud, 2022).

Es un problema que ocurre a nivel mundial y que genera repercusiones negativas a lo largo de la vida. Puede afectar al desarrollo cerebral de tipo estructural, funcional y físico; los eventos traumáticos interrumpen el desarrollo neurológico normal de la infancia y la adolescencia generando cambios en varias regiones cerebrales.

El trauma sexual según la literatura científica puede favorecer la aparición de los Trastornos de la Conducta Alimentaria, aumentando la disconformidad corporal, la vergüenza, una mayor dificultad en el acto sexual consensuado y un gran temor a vivir nuevos episodios traumáticos.

Aquellas personas con familiares con problemas de adicción (alcohol y drogas), tienen una mayor dificultad para el control de las emociones y manifiestan una mayor reactividad a situaciones estresantes, sobre todo a las circunstancias que consideran amenazantes. Tienen un mayor rechazo hacia su imagen corporal, ansiedad social, dificultad en las relaciones interpersonales y relaciones íntimas.

Las víctimas de acoso o bullying presentan un intenso temor a aumentar de peso y una preocupación excesiva por la comida; lamentablemente, este factor de riesgo es más prevalente en personas con Bulimia Nerviosa.

5. Historia de Dietas y Conductas Alimentarias Restrictivas.

La cultura de la dieta y los diversos mensajes de los medios alimentan constantemente la obsesión por los cuerpos delgados, asociando la pérdida de peso con el éxito. Sin embargo, los efectos reales de dicha información son el desarrollo de conductas alimentarias alteradas y desordenadas, una mala relación con la comida y una imagen corporal distorsionada. 

Las redes sociales, las revistas de moda, las películas, las series y la publicidad son fuentes inagotables de mensajes que promueven una fijación enfermiza hacia la delgadez. Para crear la necesidad urgente de lograr un cuerpo esbelto, primero implantan una percepción negativa de ciertos aspectos del cuerpo femenino y masculino, generando un rechazo a nivel social. A continuación, fomentan recomendaciones y productos para «arreglar» dichos aspectos, muchas veces sugiriendo dietas extremas, rutinas de ejercicio intensas y el uso de productos cosméticos y médicos. 

Los comportamientos más comunes al realizar dietas extremas incluyen la obsesión por contar calorías y controlar el consumo de ciertos nutrientes (grasa y azúcares), llegando a un consumo extremadamente restrictivo de entre 500 y 700 calorías al día, e incluso menos. Esto también se manifiesta en el rechazo a ingerir ciertos tipos de alimentos, especialmente aquellos que la persona considera prohibidos.

Es frecuente escuchar comentarios sobre «sentirse gordo», negar las señales de hambre y sentirse incómodo al experimentar saciedad. Otros comportamientos incluyen el desarrollo de rituales anormales en torno a la comida, excusas constantes para evitar las comidas y no querer comer en frente de otros por vergüenza, además del el aislamiento de amistades y actividades cotidianas.

6. Factores de Estrés y Cambios de Vida.

Las experiencias adversas, los períodos de estrés intenso o cambios significativos en la vida, como la muerte de un ser querido (ya sea humano o mascota), problemas familiares, la separación de los padres, relaciones interpersonales difíciles o presiones académicas o incluso la mudanza también tienen un impacto negativo. Estas situaciones pueden desencadenar la necesidad de controlar aspectos de la vida, como la alimentación y el peso, como una forma de hacer frente a la ansiedad y la incertidumbre.

La persona no acepta el riesgo orgánico de llevar una dieta restrictiva y/o de encontrarse delgado o extremadamente delgado. Es muy común que eviten pedir ayuda, por lo general son los familiares quienes buscan un tratamiento médico o incluso se descubre porque consultan por otra sintomatología asociada.

Criterios de Diagnóstico de la Anorexia Nerviosa

Según Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales.

01.

Se deben cumplir todos los elementos que se mencionan a continuación.

1. Existe una restricción de comida que lleva a tener un peso significativamente bajo.

2. Tener mucho miedo a ganar peso o a engordar o tener un comportamiento persistente para evitar subir de peso, incluso cuando ya se tiene un peso muy bajo.

3. Presentar una imagen corporal distorsionada o pensar que está gordo cuando en realidad no es así o no reconocer la gravedad de tener un peso corporalmente bajo.

02.

Luego se debe identificar si es de tipo restrictivo o de tipo atracones/purgas. Cada uno significa lo siguiente.

  • Tipo restrictivo: es aquel en que la pérdida de peso se debe a la dieta restrictiva, el ayuno y/o el ejercicio excesivo.

  • Tipo atracones/purgas: es cuando regularmente presentan atracones (subjetivos principalmente) y/o purgas como el vómito autoprovocado, utilización incorrecta de laxantes u otro tipo de medicamento.

03.

Posteriormente se debe observar la gravedad según el índice de masa corporal.

La clasificación se realiza según lo establecido por la Organización Mundial de la Salud (OMS). 

  • Leve: Mayor o igual a 17 kg/m2.
  • Moderado: Entre 16,99 a 16 kg/m2.
  • Severo: Entre 15,99 a 15 kg/m2.
  • Extremo: Menor a 15 kg/m2.

Estos parámetros son para una población adulta. En el caso de los niños y adolescentes se debe evaluar el percentil de IMC para la edad.

A medida que la pérdida de peso avanza, se manifiestan cada vez más las complicaciones médicas y aumenta el riesgo de vida de la persona, por lo que la necesidad de seguimiento y/o vigilancia de la persona es fundamental.

Anorexia Nerviosa Atípica

Es otro tipo de Anorexia Nerviosa, la única diferencia es que la persona tiene un peso normal o incluso un peso alto (sobrepeso u obesidad).

Anorexia Nerviosa Atípica | Nutri Camila Lazo Donoso

Esto la hace aún más preocupante. Al no estar en un estado de desnutrición evidente, pasa muy inadvertida y los síntomas suelen ser pasados por alto, aunque el riesgo orgánico es exactamente el mismo.

A pesar de no estar delgada, tiene las mismas preocupaciones, pensamientos y comportamientos en torno a la comida, realiza las mismas estrategias para el control de peso y ejerce la misma presión sobre su cuerpo. También se encuentra obsesionada por la figura y se ha sometido a múltiples dietas restrictivas. A su vez, ha realizado ejercicio excesivo o ha tenido conductas purgativas como método de control. Los atracones, de igual manera, son de carácter subjetivo.

La angustia emocional es la misma o incluso peor. Al no tener un bajo peso, se minimiza e invalida la gravedad orgánica y psicológica. Ambos tipos de Trastornos Alimenticios son igualmente peligrosos, ya que pueden requerir hospitalización si la vida de la persona está en riesgo.

El diagnóstico debe ser realizado siempre, y solo si, por un profesional entrenado y especialista en el área de Trastornos de la Conducta Alimentaria. No se debe realizar el autodiagnóstico, ya que es riesgoso y perjudicial para la salud física y mental.

Existe una búsqueda incesante por la delgadez, por lo que el peso nunca es suficientemente bajo. Debido a esto, las personas fallecen por falla orgánica o por suicidio.

Complicaciones Médicas de la Anorexia Nerviosa

A continuación, se detallan las secuelas y los riesgos para la salud que conlleva la Anorexia Nerviosa. Es crucial estar alerta ante cualquier sospecha, ya que, si no se detecta a tiempo, puede ser fatal. Por ello, es vital reconocer los signos y síntomas para proporcionar una respuesta adecuada y salvar la vida de la persona afectada.

01.

Piel.

Caída de cabello, principalmente en la parte frontal del cuero cabelludo (alopecia). El pelo es quebradizo, delgado y opaco.

Aparición de vello corporal muy fino (lanugo) que crece como aislante debido a una temperatura corporal baja que se genera por una disminución significativa de la grasa del cuerpo. Puede manifestarse en la cara, espalda, abdomen y antebrazo.

Piel seca y áspera por la disminución de agua y grasa cutánea (xerosis).

Manos y pies fríos y de color azulado, por bajo gasto cardiaco (acrocianosis) y manchas azuladas o rojizas con forma de red (livedo reticularis) causadas por un problema en el flujo sanguíneo.

Color amarillo-anaranjado de la piel, que se debe a un consumo elevado de alimentos ricos en betacarotenos (carotenodermia). Es una condición benigna.

Acné y sensación irritante que provoca ganas de rascarse (prurito) y puede afectar cualquier parte del cuerpo. Ambas situaciones se ven aumentadas cuando el índice de masa corporal es más bajo.

02.

Corazón.

Disminución de las cavidades cardíacas y adelgazamiento de las paredes de los ventrículos (cámaras inferiores del corazón), esto provoca una reducción en la capacidad de contracción y relajación de los ventrículos.

El número de latidos por minutos es más bajo de lo normal (bradicardia) y el ritmo es irregular, que puede ser más lento o más rápido (arritmia). 

Presión baja que causa desmayos o mareos por falta de sangre en el cerebro (hipotensión arterial). También los mareos, el aturdimiento y/o los desmayos se pueden manifestar por una presión arterial baja al ponerte de pie después de estar sentado o acostado (hipotensión ortostática).

Cierre inadecuado de la válvula izquierda del corazón, provocando que una porción de sangre se devuelva de la cavidad inferior a la superior (prolapso de la válvula mitral).

Acumulación excesiva de líquido entre el corazón y el saco que lo rodea (derrame pericárdico). Este exceso de fluido presiona el corazón e impide que tenga latidos normales.

Son las complicaciones más graves, ya que los cambios en la estructura y función, aumentan el riesgo de insuficiencia cardiaca hasta la muerte repentina.

03.

Gastrointestinal.

Incomodidad abdominal superior que incluye hinchazón, ardor, gases, náuseas o sensación de saciedad precoz al inicio del consumo de comida, que impide terminarla (dispepsia).

Elevada e incómoda sensación de llenura después de comer una cantidad normal de comida y que genera un impacto negativo en realizar las actividades diarias (síndrome de distrés postprandial).

Se puede manifestar el Síndrome de Intestino Irritable, esta es una condición crónica que afecta el estómago y los intestinos. Los síntomas son dolores que aparecen en oleadas, empiezan y terminan de repente y frecuentemente es intenso (cólicos), dolor abdominal, hinchazón, gases y estreñimiento o diarrea.

Los músculos del estómago funcionan mal o no funcionan del todo, lo que provoca un retraso o detención del movimiento normal del estómago que impide que los alimentos viajen al intestino (gastroparesia). Los síntomas que se presentan son sentirse satisfecho al poco tiempo de haber comenzado una comida, sentirse lleno por un tiempo prolongado después de haber comido, náuseas y vómitos.

El estreñimiento es un síntoma frecuente, puede deberse por la baja ingesta de alimentos, el bajo peso, alteraciones hormonales, entre otras.

Estos son solo algunos de los problemas que se manifiestan, existen muchos otros.

Los problemas digestivos son variados y comunes en los pacientes con Anorexia Nerviosa. Son una de las causas que generan rechazo al consumo de alimentos; pueden persistir durante mucho tiempo o incluso volverse crónicos.

04.

Endocrino-Metabólicas.

La baja de peso provocada por la restricción alimentaria, genera una disminución en la producción de hormonas femeninas, lo que deriva en la pérdida del periodo o la menstruación (amenorrea).

En hombres se presenta una reducción de la testosterona, lo cual se traduce en una disminución de la potencia sexual, la libido y la fuerza muscular.

La producción de las hormonas tiroideas es más baja, con el objetivo de enlentecer el metabolismo para disminuir el gasto energético.

Otras hormonas se ven alteradas, lo que desencadena una respuesta de estrés en el organismo como adaptación de emergencia ante las dietas restrictivas intensas y prolongadas, afectando a muchos órganos del cuerpo.

05.

Huesos.

Debido a la adaptación hormonal como respuesta a una dieta restrictiva, además de la falta de consumo de calcio y vitamina D a través de los alimentos, se produce descalcificación y una menor formación y mantenimiento óseo. Esto puede provocar osteopenia y osteoporosis.

La osteopenia es una enfermedad en la que los huesos están más débiles de lo normal debido a que la masa y densidad ósea son más bajas de lo habitual. Esta afección es grave pero reversible si se detecta a tiempo; sin un tratamiento adecuado, puede derivar en la siguiente patología (más severa).

La osteoporosis se caracteriza por una notable disminución de la densidad y calidad ósea, lo que vuelve los huesos más porosos, frágiles y propensos a fracturarse. Esta es una condición irreversible. Un IMC inferior a 15 kg/m2 y una amenorrea de más de 6 meses pueden predisponer a esta enfermedad.

06.

Riñones.

El funcionamiento renal se ve afectado, ya que disminuye la capacidad de filtrar adecuadamente la sangre para eliminar el exceso de desechos y agua a través de la orina (filtrado glomerular). El 5% de los pacientes tras 20 años de enfermedad pueden derivar en una insuficiencia renal terminal.

Debido a la deshidratación que se presenta en algunos casos, puede provocar cálculos renales.

07.

Neurológicas.

En pacientes con Anorexia Nerviosa Grave se ha observado una atrofia cerebral que genera cambios en distintas partes del cerebro. Afortunadamente esto se revierte una vez que la persona vuelve a alimentarse.

Dolores de cabeza constantes debido a la pobre alimentación y algunas veces pueden manifestarse convulsiones debido trastornos hidroelectrolíticos.

El bajo consumo de micronutrientes, especialmente de las vitaminas del grupo B, puede provocar daño neurológico que se manifiesta como dolor punzante, hormigueo, ardor, debilidad y entumecimiento, especialmente en las manos y los pies (neuropatía).

08.

Pulmones.

Debilitamiento del diafragma y de la musculatura que se encarga de la respiración. Esto se revierte una vez mejora el estado nutricional.

Algunas personas han manifestado un neumotórax espontáneo y neumomediastino.

09.

Sangre.

Reducción o insuficiencia de uno o más tipos de células sanguíneas, causado por problemas en su elaboración o destrucción, las cuales se mencionan a continuación:

La anemia es una de las enfermedades más frecuentes en las personas con este tipo de trastorno alimentario. 

La leucopenia, se caracteriza por tener un nivel bajo de glóbulos blancos en la sangre. Estas células están encargadas de combatir distintas infecciones y enfermedades.

La trombocitopenia es una afección caracterizada por un número bajo de plaquetas en la sangre. Estas son esenciales para regular el sangrado, detenerlo mediante la formación de coágulos sanguíneos y facilitar la cicatrización de las heridas.

Todos estos problemas pueden ocurrir por separado o al mismo tiempo. Pueden aparecer pequeñas manchas rojas (petequias) y/o moretones en las piernas debido a estos problemas de la sangre.

Contacto Celular Nutricionista Camila Lazo Donoso

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