¿Qué Provocan los Trastornos Alimentarios?

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son enfermedades mentales graves que se caracterizan por presentar una distorsión de la imagen corporal. Esto lleva a presentar comportamientos anómalos y patológicos relacionados con la ingesta alimentaria.

Los Trastorno Alimentarios no son una elección, una moda, una dieta o una etapa normal de la adolescencia. Tampoco son un capricho, un estilo de vida ni algo de lo que avergonzarse. Estas enfermedades afectan a millones de personas en el mundo y tienen el índice de mortalidad más alto entre las enfermedades mentales. La lucha interna que viven quienes las padecen es constante, como un torbellino que no se detiene. En muchos casos, las causas de muerte son por falla orgánica o suicidio.

Impacto en el Entorno Social y Cultural.

El encierro por la pandemia, el estrés y el aislamiento social han sido factores que provocan los trastornos alimentarios en los adolescentes chilenos. Además, la elevada exposición a cuentas de influencers en redes sociales, que promueven cuerpos esculturales, la delgadez extrema y la difusión de información errónea sobre alimentación saludable, han incrementado estos problemas en un 30%.

No discrimina fronteras, estratos sociales ni culturales. Estas enfermedades predomina en mujeres adolescentes y jóvenes, pero se ha visto un aumento exponencial en hombres y en edades cada vez más tempranas y tardías.

Los factores de riesgo más comunes son las conversaciones negativas sobre el cuerpo y la comida, la baja autoestima y la preocupación excesiva por la imagen corporal debido a presiones sociales y culturales. Otros factores son el historial de dietas milagrosas o restrictivas, periodos de pérdida y ganancia de pero muy rápida, la exposición a modelos con comportamientos alimentarios disfuncionales, el trauma emocional o experiencias traumáticas, tener una personalidad perfeccionista y autoexigente, los factores genéticos y biológicos, y los trastornos del estado de ánimo como la depresión y la ansiedad. Además, la historia de abuso o negligencia, la disfunción familiar y un estilo parental autoritario o controlador también son factores importantes. Las dietas son el principal factor desencadenante de los Trastornos Alimenticios.

Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son solo la punta del iceberg. Solo el 10% de los comportamientos alimentarios y los síntomas son visibles. El 90% restante abarca las emociones e inseguridades que provocan estas enfermedades.

Aspectos que provocan los Trastornos Alimentarios

Los Trastornos de la Alimentación son condiciones de salud mental complejas y que ocurren por varios factores (multifactorales). Afectan a millones de personas en todo el mundo. A menudo, lo que vemos en la superficie es solo una pequeña parte de la realidad. Detrás de la sonrisa forzada o el aspecto aparentemente saludable puede ocultarse un mundo de lucha interna, sufrimiento y dolor. Es importante y fundamental saber por lo que está pasando una persona con un Trastorno de la Conducta Alimentaria para comprender su condición y cuándo y cómo pedir ayuda.

Iceberg Trastornos Alimentarios | Nutricionista Camila Lazo Donoso

1. La mente en conflicto.

Detrás de la apariencia física, las personas que luchan con un trastorno alimentario a menudo experimentan una batalla interna constante. Permanentemente presentan pensamientos destructivos que llevan a tener una pelea interna de muy difícil control y que se intensifican en situaciones complejas, tales como ser obligados o tener que comer alimentos que le generan temor, haber tenido un conflicto, recordar un trauma o haber vivido una situación de elevada intensidad emocional.

2. La obsesión por el control.

Para muchas personas con Trastornos Alimenticios, el control sobre la alimentación se convierte en un regulador emocional y un manejo de los sentimientos abrumadores. Las distintas experiencias que ha tenido a lo largo de la vida, le ha llevado a intentar controlar su cuerpo y alimentación. Esta se convierte en una herramienta y mecanismo de gestión ante otras situaciones que no puede o no logra manejar, el otro gran problema ante esta situación es que se intensifica la mala relación con la comida.

3. El aislamiento y la soledad.

A menudo, las personas con un Desorden Alimentario se sienten solas en su lucha, porque son incapaces de compartir sus sentimientos y experiencias con los demás por temor al juicio o la incomprensión (lo que lamentablemente ocurre). Muchas veces se enfrentan a comentarios despectivos sobre su aspecto físico, la ropa que usan o no pueden usar y también de lo que comen o no comen. Constantemente se enfrentan a comentarios amenazantes, que dicen que su futuro se verá afectado si no logran cumplir con los estándares de belleza que se les impone. Finalmente, además del control alimentario, el aislamiento social y la soledad se convierten en aliados y compañeros debido a la falta de comprensión por parte de la familia y/o su círculo social; esto es un problema serio ya que pueden convertirse en factores mantenedores de este grave problema de Salud Mental.

4. El impacto en las relaciones interpersonales.

Los trastornos alimenticios pueden afectar negativamente las relaciones interpersonales, ya sea debido a la falta de energía y concentración para interactuar o por la dificultad para establecer vínculos emocionales significativos. La restricción alimentaria y/o el desbalance nutricional dificulta pensar adecuadamente para realizar las actividades diarias, así como entablar una conversación o construir un vínculo con otra persona. También ocurre que la persona siente miedo al rechazo, permanentemente se siente juzgada por otros o se compara constantemente con otras personas, especialmente en situaciones donde haya comida como reuniones familiares, fiestas, eventos, etc. Esto genera un estado de estrés emocional importante, además de un impacto en las relaciones, problemas de comunicación y dificultad para conectar con otros.

5. La guerra con la imagen corporal: La percepción distorsionada de uno mismo.

La imagen corporal distorsionada es una característica común, donde la persona ve su cuerpo de manera diferente a como realmente es, lo que puede provocar sentimientos de vergüenza, culpa y autoaversión. La distorsión corporal puede aumentar cuando recibe o escucha comentarios hacia el cuerpo y/o la comida, cuando vive situaciones emocionales fuertes, cuando revive eventos traumáticos o cuando consume alimentos prohibidos; esto lleva a la persona a iniciar el control alimentario como un regulador emocional y posteriormente da inicio a un nuevo ciclo del trastorno alimentario.

6. El ciclo vicioso de autocrítica y perfeccionismo: Nunca es suficiente.

Las personas con trastornos de la alimentación a menudo se ven atrapadas en un ciclo de autocrítica implacable y de perfeccionismo, donde nunca están satisfechas con su apariencia o comportamiento, sin importar cuánto logren. La persona vive una insatisfacción constante porque a su juicio nunca logra llegar al objetivo, ya sea uno asociado a lo corporal, académico, laboral, económico, emocional, relacional, deportivo, etc. Este estado de estrés constante puede llegar a acentuar aún más la sintomatología del desorden alimentario o a provocarse autolesiones o incluso al suicidio. Los Trastornos de la Conducta Alimentaria son problemas de salud mental serios, graves y mortales.

7. Los problemas subyacentes que provocan los trastornos alimentarios.

Es importante reconocer que no surgen de la nada; a menudo son síntomas de problemas subyacentes más profundos, como traumas pasados, historia de maltrato, bullying, abandono, separaciones, pérdidas, abuso sexual, trastornos de ansiedad o depresión no tratados, al igual que los factores genéticos, biológicos, psicológicos, sociales y culturales, entre otros. Hay mucha desinformación al respecto, pero la realidad es mucho más compleja.

 8. Por qué el apoyo y la compasión son esenciales frente a lo que provocan los trastornos alimentarios.

El apoyo emocional y la compasión son fundamentales para la recuperación. Las personas que luchan con estas condiciones necesitan sentirse comprendidas, apoyadas y aceptadas incondicionalmente en su viaje hacia la curación. El compromiso debe estar presente en el paciente, la familia y su red de apoyo, en el equipo multidisciplinario y en el contexto educativo o laboral en el que se desenvuelve el paciente.

9. La recuperación es posible.

Es crucial desterrar el estigma que rodea estos problemas de salud mental y alentar a las personas a buscar ayuda profesional. La recuperación es un proceso difícil pero alcanzable con el apoyo adecuado y el compromiso con el autocuidado. No son enfermedades que solo afecta a las mujeres, tampoco son un capricho o una moda, no son una vergüenza y no son una etapa de la vida. Trabajar en la recuperación nutricional y en la conciencia de enfermedad es trabajo de todos los elementos que tienen relación con el paciente, es por esto que es importante romper el estigma que los rodea y buscar ayuda de profesionales especialistas en el área.

10. Educar para prevenir los factores que provocan los Trastornos Alimentarios.

La educación es la mejor herramienta de prevención, ya que permite crear conciencia sobre los riesgos, las consecuencias y las señales de advertencia. También es importante promover una imagen corporal positiva, realista y alejada de los estándares de belleza irreales y extremadamente exigentes.

La enseñanza de habilidades emocionales para el manejo del estrés y el autoestima son fundamentales porque ayudan a construir técnicas de afrontamientos saludables. Además, permiten desarrollar una autoconfianza basada en habilidades y logros fuera de la apariencia física. Esto ayudar a desarrollar una mayor resiliencia frente a los desafíos emocionales y sociales.

En lugar de enfocarse en la educación de las calorías de los alimentos, o en encasillar alimentos «buenos» y «malos» y de que el peso es igual a salud, es más importante promover un enfoque de alimentación intuitiva. Este enfoque permite lograr escuchar las señales de hambre y saciedad, da espacio a las emociones y disfrutar de una variedad alimentaria. 

Crear entornos seguros y de apoyo, como lo son la familia, las escuelas, el trabajo y la comunidad, también pueden ayudar a las personas a sentirse aceptadas y comprendidas. Promover relaciones positivas, una comunicación abierta y acceso a la salud mental contribuye a reducir el riesgo a desarrollar un Trastornos de la Conducta Alimentaria. 

Lograr identificar y abordar los factores de riesgo individuales (antecedentes familiares de TCA, experiencias traumáticas o trastornos de salud mental coexistentes) es esencial para proporcionar intervenciones preventivas específicas y un apoyo temprano.

Ayuda a Alguien con un Trastorno de la Conducta Alimentaria

Si sospecha que usted o alguien que conozca tiene o puede tener un Trastorno de la Conducta Alimentaria pida ayuda inmediatamente.

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